Todo de ti

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Se conocieron por casualidad, un amigo los presentó y parecían tal para cual, disfrutaban de la misma música, de los panoramas y quizás se veían como la pareja ideal, tras conversar mucho tiempo en forma virtual, comenzaron a salir, a coquetearse.

Durante un tiempo jugaban a conocerse, se reunían cuando tenían tiempo. Pues trabajaban alejados del centro de la ciudad y buscaban ese espacio para compartir. Aquella tarde tras algunas semanas de citas sin sentido lograron salir de noche, resolviendo sus tiempos y sus trabajos.

Llegaron a tiempo al restaurante donde debían juntarse y se saludaron con un beso tímido e incluso frío  lleno de tensión y ansiedad, sin embargo llevaron a cabo la cita y cenaron como era de esperar.

Al salir del lugar caminaron varias cuadras, sin rumbo fijo pero con muchas ganas de conversar y por primera vez con mucho tiempo a su favor. Se sentaron a una plaza a mirar el paisaje nocturno de la ciudad, él la abrazaba y le cantaba al oído algunas canciones de amor que reflejaban lo que sentía, mientras ella disfrutaba del concierto privado notó que no se enamoraría. Lo supo en el instante en que demostraba algo más, y aunque en otros aspectos era perfecto. Se dispuso a seguir con el juego y aprovechar en lo posible esta velada.

Ella se levantó de aquel banco de plaza con la intención de seguir caminando, mientras que el enamorado abría su corazón cuando no era escuchado. Javiera le susurro una invitación y él decidió que fueran a su casa que estaba más cerca.

Una vez ahí, siguieron conversando, bebiendo algo, ella lo besó, esta vez con pasión, sabía lo que provocaba con un beso y esta no era la excepción, lo buscó y suavemente le pasaba su lengua por los labios, cuando el respondía a sus besos ella se alejaba y los terminaba abruptamente, para volver a besarlo antes de que él lo notara. Lee el resto de esta entrada

Un juego al que quiero entrar

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Últimamente había notado que le gustaba aquel chico de ojos pardos, de mirada coqueta y voz suave, ella comenzaba a ser conquistada por este galán, que era de aquellos estudiosos de las tácticas de seducción.
Todo partía como de costumbre, conociendose, ir a algún bar poco concurrido, conversaciones poco profundas, pero llamativas, en donde cada uno parecía vender lo mejor de sí mismo para convencer al otro de estar tomado su mejor opción… Todo esto podía ser útil para lo que venia. Si alguien le hubiese dicho que se dejaría envolver por los trucos de magia o los poemas sutiles ella no lo habría creído, pero aquí estaba, siendo tentada por el mismísimo lobo y aunque claramente lo veía venir, estaba dispueta a lo que el destino había puesto en su camino.

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Supra

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** escrito por @gringa_rocio

Mientras la miraba fijamente, sacaba cuidadoso un pañuelo azul de una caja con el fondo de terciopelo, con esa mirada cómplice que hace que en un segundo veas cada una de las perversiones que hará. Se lo puso suavemente en la boca, se dio la vuelta y lo amarró por detrás. “Así no alegarás por nada y podré hacerte todo lo que quiero tranquilo”, le dijo. A ella le quedaron sólo los ojos afuera, los cuales miraban cada movimiento. Se puso por delante de ella de nuevo y de un cajón sacó un pañuelo verde, un poco más grande. Lo enrolló, sin quitar ni una instante la vista a ella, que lo miraba detenidamente.

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¿Bailamos?

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Matías y Elena se conocieron  cuando ellos tenían 16 y 12 años respectivamente, siempre fueron amigos y la diferencia de edad de aquella época, hacia impensable algún tipo de relación amorosa, siendo la tónica del momento la simple amistad. La amistad de barrio se ha continuado cultivando y han tenido contacto durante todos estos 17 años, conociendo también a parejas de ambos y dramas personales que han ido sazonando la vida de cada uno de ellos.

En el mes de abril de ese año, se celebraba el esperado cumpleaños de Joaco, un gran amigo del barrio y quien era el desordenado del grupo, por lo que sus cumpleaños siempre prometen ser extremos… irían todos a verlo…

La noche partió tranquila las copas de vino y licores de todo tipo fueron poco a poco poniendo a tono a la concurrencia. La conversación se hizo más ruidosa y controversial, todos querían decir algo opinar… en un rincón Matías con su polola de turno… con cara de cansado y de querer largarse de ahí… Elena simplemente lo observaba a ratos, siempre le había gustado su cara de pocos amigos y su pelo desordenado.

Él se fue a dejar a la chica a casa, de seguro no volverían, ella estaba cansada… la verdad es que en esas ocasiones ella tampoco habría regresado, intuía que sucedería lo mismo… la ley de la vida dice que nunca vuelves. Lee el resto de esta entrada

No, si somos amigos

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Mucha veces los hombres tienden a clasificar a las mujeres de acuerdo al tipo de personas que son y en una exhaustiva investigación he logrado reconocer cuatro tipos de amigas en las que ellos nos encasillan cuando no existe una relación amorosa formal, siendo capaces de mantenernos en esa categoría o cambia de acuerdo al momento preciso en el que ellos estén viviendo.

Tipología de la amistad masculina (cómo ellos nos someten a una taxonomía antes de decidir que seremos en sus vidas)

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Un momento ideal

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Lo conocí por casualidad, tenía una forma agradable de escribir y conversar, parecía ser un hombre confiable y honesto, pero por sobre todo sexy y bastante coqueto, aunque asegurara abiertamente que no lo era.

Gustaba de conversar y cuando salimos esa vez, me demostró que era bueno dibujando, comentando algún mal pasaje de su vida, sin duda que había algo de confianza y era entretenido pasar el rato hablando desde cosas serias y tonterías que le dan un buen sazón a la vida.

Al salir del bar decidimos ir a un lugar más tranquilo donde pudiéramos continuar conversando y beber alcohol sin preocuparnos de manejar a la mañana siguiente, yo había caído en la trampa y sin duda que también quería caer en ella.

Conversamos por un buen rato más y la verdad es que en esa circunstancia me puse bastante nerviosa por lo que bromee un poco. Sus ojos y su boca me hacían desear a gritos un beso, una caricia, y quien sabe, tal vez algo más.

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Lo que No nos gusta de los hombres

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La brillante pluma de Mr. Guendelman, sin duda que cae en aspectos muy claros de nuestra naturaleza femenina, pero es cierto que alude a cierto tipo de mujer. Y habría que ser muy ciega y cínica para no darse cuenta que es cierta, en indiscutibles puntos.

Por esto que le dedicamos con mucho cariño a los meros machos… lo que NO nos gusta de ustedes.

1.- Sus ínfulas de semidioses, con la frasecilla “¡te lo dije!”(qué es tan desagradable). Piensan que somos demasiado enrolladas y no encontraremos la solución si ellos no se pronuncian. Les contamos nuestros problemas para que nos escuchen y te dan consejos que “¡ojo!”, no has solicitado, y nos terminan diciendo: “Tú eres demasiado tonta, la cosa es así…”. Lee el resto de esta entrada